Cómo cuidar la piel en verano

Artículo escrito por

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Isabel García

Especialista en tratamientos corporales y cuidado de la piel
Centro de Estética Eride (Burgos)

Todo lo que debes saber para cuidar la piel en verano

Saber cómo cuidar la piel en verano es fundamental para mantenerla hidratada, protegida y con un aspecto saludable durante toda la temporada.

En este artículo descubrirás cómo cuidar la piel en verano, los errores que debes evitar, cómo adaptar tu rutina según tu tipo de piel y qué tratamientos faciales pueden ayudarte a prevenir los efectos del sol y el calor.

cómo cuidar la piel en verano

¿Por qué es importante cuidar la piel en verano?

Durante el verano, la piel está expuesta a una combinación de factores externos que pueden alterar su equilibrio natural y acelerar su deterioro. La radiación solar, el calor, el sudor, el agua del mar, el cloro de las piscinas o incluso el uso constante del aire acondicionado pueden afectar a su hidratación, elasticidad y función protectora.

Adoptar una rutina específica durante esta época del año no solo ayuda a mantener una piel más sana y luminosa, sino que también previene problemas como la deshidratación, las manchas solares, la sensibilidad o el envejecimiento prematuro.

La radiación solar acelera el envejecimiento de la piel

La exposición al sol es una de las principales causas del fotoenvejecimiento, un proceso que acelera la aparición de arrugas, líneas de expresión, flacidez y manchas.

Una exposición excesiva o sin la protección adecuada daña las fibras de colágeno y elastina, responsables de mantener la piel firme y elástica.

El calor modifica el equilibrio natural de la piel

Las altas temperaturas aumentan la producción de sudor y sebo, favoreciendo los brillos, la dilatación de los poros y la aparición de imperfecciones, especialmente en pieles grasas o mixtas.

Además, el calor puede provocar deshidratación, por lo que es fundamental utilizar productos ligeros que hidraten sin obstruir los poros y adaptar la rutina facial al verano.

El mar y la piscina también afectan a la piel

El agua del mar y el cloro de las piscinas pueden alterar la barrera protectora de la piel, favoreciendo la deshidratación, la tirantez y la sensibilidad.

Para mantenerla sana, es recomendable aclararla con agua dulce después de cada baño y aplicar una crema hidratante o un producto reparador que ayude a restaurar su hidratación y protegerla frente a las agresiones externas.

¿Cómo cuidar la piel en verano paso a paso?

1. Limpia tu piel cada mañana

Una buena limpieza es el primer paso para mantener la piel saludable. Durante el verano se acumulan restos de protector solar, sudor, grasa, sal, cloro y contaminación que pueden obstruir los poros y favorecer la aparición de imperfecciones.

Limpia el rostro por la mañana para eliminar el exceso de sebo generado durante la noche y repite la limpieza antes de acostarte para retirar todas las impurezas del día. Lo ideal es utilizar un limpiador suave, adaptado a tu tipo de piel, que limpie en profundidad sin alterar la barrera cutánea.

2. Utiliza protector solar

El protector solar es el mejor aliado para prevenir el envejecimiento prematuro, las manchas y otros daños provocados por la radiación ultravioleta. No debe utilizarse únicamente cuando vamos a la playa o a la piscina, sino también en el día a día, incluso si está nublado o pasamos gran parte del tiempo en la ciudad.

Opta por un fotoprotector de amplio espectro con un SPF 50 en los meses de mayor radiación y aplícalo como último paso de tu rutina facial antes del maquillaje. Si vas a permanecer al aire libre, recuerda reaplicarlo cada dos horas o después de bañarte o sudar.

3. Mantén una buena hidratación

Las altas temperaturas favorecen la pérdida de agua de la piel, por lo que mantener una correcta hidratación es esencial para evitar la sequedad, la tirantez y la pérdida de luminosidad.

Utiliza una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel, preferiblemente con una textura ligera y de rápida absorción. Ingredientes como el ácido hialurónico, la glicerina o las ceramidas ayudan a retener el agua y reforzar la barrera cutánea. Además, beber suficiente agua a lo largo del día también contribuye a mantener una piel hidratada desde el interior.

4. Introduce antioxidantes en tu rutina

Los antioxidantes ayudan a proteger la piel frente al estrés oxidativo causado por la radiación solar y otros agentes ambientales. Aunque no sustituyen al protector solar, sí complementan su acción y contribuyen a prevenir el fotoenvejecimiento.

Activos como la vitamina C, la vitamina E o la niacinamida ayudan a mejorar la luminosidad, reducir los efectos de los radicales libres y mantener una piel con un aspecto más uniforme y saludable.

5. Evita la exposición al sol en horas centrales

Reducir el tiempo de exposición al sol entre las 12:00 y las 16:00 horas es una de las medidas más eficaces para proteger la piel. En esta franja horaria la radiación ultravioleta alcanza su mayor intensidad y aumenta el riesgo de quemaduras, manchas y envejecimiento cutáneo.

Siempre que sea posible, busca zonas de sombra y utiliza elementos de protección física como sombreros de ala ancha, gafas de sol homologadas o ropa ligera que cubra la piel.

6. Exfolia con moderación

La exfoliación ayuda a eliminar las células muertas acumuladas en la superficie de la piel y favorece una textura más uniforme y luminosa. Sin embargo, durante el verano conviene realizarla con moderación para evitar sensibilizar la piel.

En la mayoría de los casos, una exfoliación suave cada una o dos semanas es suficiente. Evita realizarla justo antes de una exposición prolongada al sol y acompáñala siempre de una buena hidratación y del uso diario de protector solar.

7. Repara la piel después de la exposición solar

Tras pasar tiempo al sol, la piel necesita recuperar la hidratación y calmar posibles signos de irritación. Aplicar un producto after sun o una crema con ingredientes calmantes como aloe vera, pantenol o ácido hialurónico ayuda a refrescar la piel y favorecer su recuperación.

Además de utilizar productos reparadores, es recomendable ducharse con agua templada después de la playa o la piscina para eliminar restos de sal o cloro y aplicar una crema hidratante corporal mientras la piel aún está ligeramente húmeda. Este sencillo gesto ayuda a mantener la piel flexible, suave y protegida durante todo el verano.

Este verano, dale a tu piel el cuidado que se merece

Si no sabes qué rutina o tratamiento es el más adecuado para tu piel, estaremos encantadas de ayudarte. Ponte en contacto con nosotras y descubre cómo mantener tu piel sana, hidratada y protegida durante toda la temporada.

Cómo adaptar la rutina facial según tu tipo de piel

Cada tipo de piel tiene unas necesidades específicas. Elegir los productos adecuados y adaptar la rutina facial puede marcar la diferencia entre una piel equilibrada y una piel con exceso de grasa, deshidratada o sensibilizada. 

El calor y la humedad favorecen una mayor producción de sebo, por lo que es habitual que la piel grasa presente más brillos, poros dilatados e incluso brotes de acné durante los meses de verano.

Para mantenerla equilibrada, utiliza un limpiador suave que ayude a controlar el exceso de grasa sin resecar la piel. Elige hidratantes ligeras en textura gel o fluida y utiliza siempre un protector solar oil free o de acabado mate para evitar la sensación de pesadez.

Aunque pueda parecer lo contrario, la piel grasa también necesita hidratación. Omitir este paso puede provocar un efecto rebote y aumentar aún más la producción de sebo.

La exposición al sol, el agua salada, el cloro y el aire acondicionado pueden favorecer la pérdida de agua y hacer que la piel seca se note más tirante, áspera o con falta de luminosidad.

En estos casos es recomendable utilizar limpiadores suaves que respeten la barrera cutánea y aplicar una crema hidratante rica en ingredientes como ácido hialurónico, ceramidas o glicerina. Después de pasar tiempo al aire libre, los productos calmantes y reparadores también ayudan a recuperar el confort de la piel.

Beber suficiente agua y evitar duchas con agua demasiado caliente también contribuye a mantener una piel más hidratada.

Para mantenerla equilibrada, utiliza un limpiador suave que ayude a controlar el exceso de grasa sin resecar la piel. Elige hidratantes ligeras en textura gel o fluida y utiliza siempre un protector solar oil free o de acabado mate para evitar la sensación de pesadez.

La piel mixta suele presentar exceso de grasa en la zona T (frente, nariz y barbilla), mientras que el resto del rostro puede mantenerse normal o incluso algo seco. Durante el verano estas diferencias suelen acentuarse.

La clave está en utilizar productos equilibrantes que controlen el brillo sin deshidratar las zonas más secas. Los limpiadores suaves, las cremas hidratantes ligeras y los protectores solares no comedogénicos son una buena opción para mantener el equilibrio de la piel.

Si es necesario, puedes adaptar algunos productos a cada zona del rostro para cubrir sus necesidades específicas.

Las pieles sensibles son especialmente vulnerables a la radiación solar, el calor y los cambios de temperatura, por lo que pueden presentar con mayor facilidad enrojecimiento, irritación o sensación de ardor.

Durante el verano conviene apostar por una rutina sencilla, utilizando productos sin alcohol, perfumes ni ingredientes potencialmente irritantes. El protector solar debe formar parte de la rutina diaria y es recomendable elegir fórmulas específicas para pieles sensibles con alta protección.

Además, incorporar ingredientes calmantes como el aloe vera, la avena o el pantenol puede ayudar a aliviar las molestias y reforzar la barrera protectora de la piel.

Errores comunes al cuidar la piel en verano

Uno de los errores más habituales es pensar que el protector solar solo es necesario en los días soleados.

Sin embargo, los rayos UVA atraviesan las nubes y siguen llegando a la piel, por lo que la protección solar debe formar parte de la rutina diaria independientemente del tiempo.

Utilizar protector solar no es suficiente si no se aplica la cantidad adecuada. Muchas personas extienden una capa demasiado fina, reduciendo considerablemente el nivel de protección indicado por el fabricante.

Para proteger correctamente el rostro y el cuello, aplica una cantidad generosa y uniforme, sin olvidar zonas como las orejas o la línea del cabello.

El protector solar pierde eficacia con el paso de las horas, especialmente después de bañarse, sudar o secarse con la toalla.

Si vas a permanecer al aire libre, es recomendable reaplicarlo cada dos horas para mantener una protección eficaz frente a la radiación solar.

Limitarse a beber agua no siempre es suficiente: también es importante utilizar una crema hidratante adaptada a tu tipo de piel para reforzar la barrera cutánea y mantener una correcta hidratación.

Durante el verano, la piel suele estar más sensibilizada, por lo que el uso de exfoliantes intensos o productos con activos muy potentes puede provocar irritaciones o aumentar la sensibilidad al sol.

En esta época conviene optar por fórmulas suaves y respetuosas con la piel, especialmente si se va a estar expuesto al sol con frecuencia.

Después de un día de playa, piscina o simplemente de calor, es fundamental eliminar los restos de protector solar, sudor, grasa e impurezas acumuladas.

Dormir sin limpiar el rostro favorece la obstrucción de los poros y puede acelerar el envejecimiento cutáneo. Una limpieza facial adecuada cada noche ayuda a mantener la piel limpia, equilibrada y preparada para regenerarse mientras duermes.

Mejores tratamientos faciales para cuidar la piel en verano

Limpieza facial profesional

Durante el verano, la piel acumula con mayor facilidad restos de protector solar, sudor, grasa, cloro, sal y contaminación. Una limpieza facial profesional ayuda a eliminar las impurezas en profundidad, desobstruir los poros y mejorar la oxigenación de la piel.

Además de dejar la piel más limpia y luminosa, este tratamiento favorece la absorción de los productos cosméticos que se aplican posteriormente y contribuye a mantener el rostro en equilibrio durante los meses de calor.

Tratamientos hidratantes

La deshidratación es uno de los problemas más frecuentes durante el verano. Los tratamientos hidratantes profesionales aportan un extra de hidratación y ayudan a reforzar la barrera cutánea, mejorando la elasticidad y la suavidad de la piel.

Dependiendo de las necesidades de cada persona, pueden incorporarse activos como el ácido hialurónico, vitaminas, aminoácidos o ingredientes reparadores que ayudan a recuperar el confort y la luminosidad del rostro.

Tratamientos calmantes

Las pieles sensibles o que han estado expuestas al sol durante largos periodos pueden beneficiarse de tratamientos con efecto calmante y descongestionante. Este tipo de tratamientos ayudan a reducir el enrojecimiento, aliviar la sensación de tirantez y restaurar el equilibrio natural de la piel.

Suelen incluir ingredientes como aloe vera, pantenol, agua termal o extractos vegetales con propiedades calmantes, ideales para cuidar la piel después de la exposición solar.

Tratamientos antioxidantes

Los tratamientos antioxidantes son una excelente opción para prevenir los efectos del estrés oxidativo provocado por la radiación solar y la contaminación. Activos como la vitamina C, la vitamina E o la niacinamida ayudan a combatir los radicales libres, mejorar la luminosidad del rostro y prevenir el fotoenvejecimiento.

Combinados con una buena protección solar diaria, estos tratamientos contribuyen a mantener una piel más uniforme, firme y saludable durante el verano.

Antes de realizar cualquier tratamiento estético, lo más recomendable es acudir a un centro especializado donde un profesional pueda valorar el estado de la piel y aconsejar la opción más adecuada según la época del año y las necesidades de cada paciente.

Alimentación y hábitos que ayudan a mantener una piel sana en verano

Una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras aporta vitaminas, minerales y antioxidantes esenciales para la salud de la piel.

Durante el verano, es recomendable consumir alimentos con un alto contenido en agua, como la sandía, el melón, el pepino, el tomate o los cítricos, ya que ayudan a mantener una buena hidratación.

También es beneficioso incorporar alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón, las nueces o las semillas de chía, que contribuyen a fortalecer la barrera cutánea y mejorar la elasticidad de la piel. Además, las frutas y verduras de colores intensos aportan antioxidantes que ayudan a combatir el daño causado por los radicales libres y la radiación solar.

Durante los meses de verano aumentamos la pérdida de líquidos debido al calor y la sudoración, por lo que mantener una buena hidratación es esencial para el funcionamiento del organismo y para el aspecto de la piel.

Aunque la cantidad de agua necesaria varía según cada persona, beber de forma regular a lo largo del día ayuda a mantener la piel más flexible y favorece su correcto funcionamiento. Además del agua, también pueden contribuir a la hidratación las infusiones frías sin azúcar o las frutas con un elevado contenido de agua.

El descanso es uno de los grandes aliados de una piel sana. Mientras dormimos, la piel activa sus procesos naturales de reparación y regeneración, por lo que dormir las horas suficientes favorece una mejor recuperación frente a las agresiones sufridas durante el día.

Por el contrario, la falta de sueño puede hacer que la piel se vea más apagada, favorecer la aparición de ojeras y acelerar los signos de fatiga. Mantener una rutina de descanso regular, junto con una buena alimentación y una correcta hidratación, ayudará a que la piel luzca más saludable durante todo el verano.

Señales de que tu piel necesita más cuidados este verano

señales para cuidar la piel verano

Tirantez

Si después de limpiar el rostro o tras pasar tiempo al aire libre notas la piel tirante, es probable que haya perdido parte de su hidratación natural.

Esta sensación suele indicar que la barrera cutánea está debilitada y necesita productos que ayuden a restaurarla y retener mejor la humedad.

señales para cuidar la piel verano

Deshidratación

Una piel deshidratada puede presentar pequeñas líneas de expresión más marcadas, falta de elasticidad o una textura áspera, independientemente de que sea grasa, mixta o seca.

Aumentar la hidratación con cosméticos adecuados y beber suficiente agua son medidas clave para recuperar su equilibrio.

manchas solares en la cara

Aparición de manchas

La exposición solar sin una protección adecuada favorece la aparición de manchas oscuras, especialmente en zonas como el rostro, el escote o las manos.

Si observas cambios en el tono de la piel o nuevas manchas tras el verano, es recomendable consultar con un profesional para valorar el tratamiento más adecuado y evitar que se intensifiquen.

señales para cuidar la piel verano

Piel apagada

Cuando la piel pierde luminosidad y presenta un aspecto cansado o sin vida, suele ser consecuencia de la acumulación de células muertas, la deshidratación o el daño provocado por la radiación solar.

Una rutina adecuada, acompañada de tratamientos hidratantes o una limpieza facial profesional, puede ayudar a recuperar su aspecto saludable.

señales para cuidar la piel verano

Brotes de acné

El aumento de la producción de grasa, el sudor y el uso continuado de protectores solares pueden favorecer la aparición de granitos o imperfecciones durante el verano, especialmente en personas con piel grasa o mixta.

Mantener una correcta higiene facial y utilizar productos no comedogénicos ayuda a minimizar este problema.

señales para cuidar la piel verano

Sensibilidad

El enrojecimiento, el picor, el escozor o la sensación de calor son signos de que la piel puede estar más sensibilizada de lo habitual.

En estos casos, conviene reducir el uso de productos irritantes, reforzar la hidratación y proteger la piel del sol hasta que recupere su equilibrio.

Preguntas frecuentes acerca de cómo cuidar la piel en verano

¿Es mejor ducharse con agua fría o caliente?

Lo más recomendable es ducharse con agua templada o ligeramente fresca. El agua muy caliente puede resecar la piel y alterar su barrera protectora, mientras que una ducha templada ayuda a eliminar el sudor, la sal y el cloro sin dañarla.

¿El aire acondicionado reseca la piel?

Sí. El aire acondicionado reduce la humedad ambiental, favoreciendo la pérdida de agua de la piel. Si pasas muchas horas en espacios climatizados, es recomendable utilizar una crema hidratante y beber suficiente agua para evitar la deshidratación cutánea.

¿Puedo utilizar maquillaje si hace mucho calor?

Sí, siempre que utilices productos ligeros y no comedogénicos. Además, es importante desmaquillar la piel correctamente al final del día para evitar la obstrucción de los poros y la aparición de imperfecciones.

¿Cuándo aplicar protector solar en la rutina facial?

El protector solar debe aplicarse como último paso de la rutina de cuidado facial, después de la crema hidratante y antes del maquillaje. De esta forma se garantiza una protección adecuada frente a la radiación solar.

¿Cuánto tarda la piel en recuperarse tras el verano?

Depende del grado de exposición al sol y de los cuidados recibidos. En muchos casos, con una buena rutina de hidratación y tratamientos adecuados, la piel puede recuperar su equilibrio en pocas semanas. Si han aparecido manchas o signos de fotoenvejecimiento, la recuperación puede requerir tratamientos específicos.

Conclusiones

Cuidar la piel en verano es mucho más que aplicar protector solar cuando vamos a la playa. Mantener una rutina de limpieza, hidratación y protección adaptada a esta época del año es la mejor forma de prevenir la deshidratación, las manchas y el envejecimiento prematuro, además de conservar una piel sana y luminosa.

Recuerda que cada piel tiene necesidades diferentes. Si notas tirantez, sensibilidad, falta de luminosidad o cualquier otro cambio durante el verano, un diagnóstico profesional puede ayudarte a identificar el tratamiento más adecuado. Con los cuidados correctos, podrás disfrutar del sol y del buen tiempo sin comprometer la salud de tu piel.

Ahora que sabes cómo cuidar la piel en verano, solo queda poner en práctica estos consejos para mantener una piel sana, hidratada y protegida durante toda la temporada.

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